Santoral católico
Santa María Josefa Rossello
Biografía
María Josefa Rossello nació en Savona, Italia, en 1811. Fundadora del Instituto de Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, dedicó su vida entera a la salvación de almas y al servicio de los necesitados. Con una fe inquebrantable y confianza absoluta en Dios, transformó su humilde origen en una misión de amor. Se celebra el 7 de diciembre, inspirando a padres que buscan nombres cargados de compasión y entrega.
Texto oficial del santoral
En Savona, de la Riviera, en Italia, santa María Josefa (Benedicta) Rossello, virgen, que fundó el Instituto de Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia y, confiando solamente en Dios, se entregó con todo ahínco a procurar la salvación de las almas (1880). Nació en Albisola Marina (Savona) el 27 de mayo de 1811, fue bautizada el mismo día con el nombre de Benita. Fue la cuarta hija de una numerosa familia de diez hermanos. Benita no tuvo bienes materiales pues sus padres (Bartolomé Rossello y María Dedone) eran modestos alfareros, pero no faltó en ellos la gran riqueza de la fe y de la piedad. Desde pequeña, Benita, aprendió a modelar la arcilla y se hizo cargo de sus hermanos menores, permitiendo así que su madre se dedicara a sus numerosas ocupaciones. Al finalizar su infancia se distinguió en el estudio, en la caridad hacia los pobres y sobre todo por su gran devoción al Crucifijo y a la Santísima Virgen. Siendo muy joven ingresó en la tercera orden Franciscana (probablemente antes de 1830) y sintió nacer poco a poco en su corazón el deseo de una vida más perfecta que le permitiera con mayor facilidad llegar a ser santa. A los diecinueve años entró en casa de una distinguida familia de Savona. Los Monleone la consideraron más como hija adoptiva de un matrimonio que carecía de ellos, que como empleada doméstica que asistía al señor enfermo. Durante siete años permaneció en esa casa (1830- 1837) ganándose con su conducta la admiración y el afecto no sólo de los señores sino también de los sirvientes. Cuando la señora Monleone quedó viuda le propuso quedarse para siempre con ella y le prometió hacerla su heredera, pero Benita rehusó. Ella sentía la llamada de otra vocación y solicitó ingresar en un Instituto de caridad como religiosa. Presentó su petición al Instituto de las Hijas de Nuestra Señora de las Nieves, pero se sintió dolorosamente rechazada pues su familia siendo muy pobre no podía darle la suma de dinero necesaria para la dote, condición indispensable para ser aceptada. Se sucedieron años de duras pruebas: primero murió la mamá, al poco tiempo su segundo hermano, luego la hermana Josefina de apenas diecisiete años y finalmente su papá; con lo que Benita se convirtió en el principal sostén de la familia. En 1837 respondiendo a una insistente llamada del Obispo de la Diócesis, monseñor Agustín De Mari (1835-1640) quien buscaba almas generosas que se dedicaran a la educación de jóvenes pobres, Benita, a sus veintisiete años, se presentó al prelado y ofreció sus servicios para tan noble fin. Las dos grandes almas se entendieron de inmediato: el Obispo se encargó de buscar un lugar y Benita de buscar compañeras que se ofrecieran como voluntarias para iniciar la primera escuela. Al proyecto de Benita se incorporaron Ángela y Dominga Pescio y Paulina Barla. Las tres primeras vocaciones surgieron en Albisola. Para la sede de la obra monseñor De Mari alquiló una modesta casa propiedad de la "commenda" de Malta. La fundación se realizó el 10 de agosto de 1837. Angela Pescio, la de mayor edad, fue elegida Superiora, y a Benita se le encomendó el cargo de maestra de novicias, vicaria y ecónoma. Un crucifijo, una pequeña imagen de la Virgen de la Misericordia y cinco liras formaron el capital y toda la riqueza que poseían. El 22 de octubre de 1837 se llevó a cabo la primera toma de hábitos y Benita recibió del Obispo el nombre de Sor María Josefa, al tiempo que el Instituto era denominado oficialmente de las Hijas de Nuestra señora de la Misericordia, y consagrado a la Virgen del Santuario de Savona. El fin principal del nuevo Instituto fue dedicarse a la instrucción y educación de las muchachas pobres, y la asistencia a los enfermos. Dos años después, el 2 de agosto de 1839, las religiosas pronunciaron sus votos perpétuos. En 1840 las hermanas profesas eran ya siete, y cuatro las novicias. En este año Sor María Josefa fue elegida superiora por unanimidad, cargo que mantuvo durante cerca de cuarenta años, hasta su muerte. Una grave pérdida para el naciente Instituto fue la muerte de Monseñor De Mari ocurrida el 14 de diciembre de 1840. El ya había realizado un esbozo de las reglas, pero el texto definitivo fue confiado para su compilación al Padre carmelita Inocencio Rosciano y fue solemnemente entregado a las hermanas junto con el nuevo hábito, el 4 de Febrero de 1846 por el nuevo Obispo de Savona Monseñor Alejandro O. Riccardi (1841- 1866, después arzobispo de Turín). Bajo la sabia dirección de Sor María Josefa, el Instituto comenzó a difundirse en Liguria durante el período de 1842- 1855. En 1856 la santa comenzó a colaborar en la obra del rescate de los esclavos de África, a la que ya desde mucho tiempo atrás se dedicaban dos beneméritos sacerdotes: Nicolás Olivieri (1792- 1864) y Blas Verri, y las puertas del instituto se abrieron para acoger a grupos de muchachas negras rescatadas. El espíritu misionero de la santa se puso de manifiesto cuando en 1875 envió un primer grupo de quince hermanas a Bueno
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