Saltar al contenido
Se celebra
6
febrero

Santoral católico

Santa Dorotea de Capadocia

Santo/a
Muerte
Cesarea de Capadocia

Biografía

Santa Dorotea de Capadocia fue una joven mártir cristiana del siglo III, conocida por su fe inquebrantable y su devoción. Vivió en Cesarea durante la persecución de Diocleciano, destacando por su humildad, prudencia y amor a Cristo. Cuando el prefecto Saprizio la interrogó para obligarla a renegar de su fe, Dorotea se mantuvo firme en su creencia. Su santidad inspiraba a quienes la conocían. Se celebra el 6 de febrero, honrando su valentía y martirio por defender sus convicciones cristianas.

Texto oficial del santoral

En Cesarea de Capadocia a fines del Siglo III, nació Dorotea, cuando Diocleciano, a nombre del Emperador Maximiano Galerio, regía los destinos del imperio romano. Dorotea era cristiana, amaba y servía al verdadero Dios y le honraba con el ayuno y la oración Era muy atractiva, mansa, humilde, pero sobre todo, prudente y sabia. Quienes la conocían, se maravillaban de sus dones y glorificaban a Dios por su sierva. Por su amor perfecto a Cristo alcanzó la corona de la virginidad inmaculada y la palma del martirio. La fama de la santidad de Dorotea llegó a oídos del perseguidor de los cristianos Saprizio, el Prefecto, quien mandó a apresarla para interrogarla. Cuando se instaló el tribunal, trajeron a Dorotea quien, después de haber elevado su oración ante Dios, se mantuvo firme delante del Prefecto. - ¿Cómo te llamas?" , le preguntó. - "Mi nombre es Dorotea", respondió la joven. Saprizio dijo: "He mandado traerte para que ofrezcas sacrificios a los dioses inmortales, según la ley de nuestros augustos príncipes". Respondió Dorotea: "El Dios que está en el cielo es la augusta Majestad, sólo a Él sirvo: Adorarás al Señor, tu Dios y a él sólo servirás. Los dioses que no crearon el cielo y la tierra, perecerán de la tierra. Pues bien, a qué emperador debemos obedecer, al terrenal o al celestial, a Dios o a un hombre. Los emperadores son hombres mortales como lo fueron también estos dioses, de los cuales adoráis sus imágenes". Saprizio añadió: "Si quieres regresar sana y salva, cambia tu decisión y ofrece el sacrificio a los dioses, de lo contrario te haré castigar por las leyes más severas, para escarmiento de los demás". "Ante esto -replicó Dorotea- daré testimonio de temor de Dios, para que todos aprendan a temer a Dios y no a los hombres airados que, como criaturas irracionales o perros rabiosos, se lanzan contra los hombres inocentes, se agitan, se inquietan, ladran insolentes y los desgarran con mordeduras". Saprizio dijo. "Veo que estás resuelta a mantenerte firme en tu confesión inútil y quieres morir. Escúchame, y ofrece sacrificios para que escapes del "potro" (caballete de torturas). Esas torturas son pasajeras, pero los tormentos del infierno son eternos. Para escapar de la pena eterna, no temo estos sufrimientos, pues Jesús dijo: "No temáis los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma, temed más bien a Aquel que puede herir el cuerpo y el alma en el infierno" , dijo Dorotea. Saprizio replicó: "Entonces teme a los dioses y ofréceles sacrificios, para evitar el castigo de su ira". Pero ella dijo: "De ningún modo me convencerás, esos dioses son los espíritus de hombres vanos que vivieron torpemente y murieron como seres irracionales, porque no conocieron al Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todas las cosas. Las almas de tus ídolos cuya imagen impresa en metales adoráis, arden en el fuego, donde también irán los que negaron al Creador". Saprizio se encendió en cólera y dijo a los verdugos: "Ponedla en el potro, atormentadla hasta que ofrezca el sacrificio a los dioses". La sierva de Dios inmutable y firme, le interpeló: "¿Qué esperas? Haz lo que debes hacer, así podré ver a Aquel por cuyo amor no temo la muerte ni los tormentos". Saprizio añadió: "¿Pero, quién es Aquel que tu deseas?". "Cristo, el Hijo de Dios", respondió Dorotea. Y ¿dónde está Cristo? preguntó Saprizio. Dorotea respondió: Si creemos en su Omnipotencia, Él está en todas partes; si miramos en cambio su Humanidad santísima, profesamos que el Hijo de Dios subió al cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente, desde allí, verdadero y único Dios con el Padre y con el Espíritu Santo, nos invita al Paraíso de sus delicias, donde los árboles siempre están cargados de frutas. En toda las estaciones florecen los lirios, las rosas, verdean los campos los montes, las colinas se adornan, el agua fluye dulcemente y las almas de los santos gozan en Cristo. Si creyeses lo que yo creo, también tú podrías entrar en el Paraíso de las delicias de Dios". Saprizio sentenció: "Olvídate de esas pequeñeces, ofrece incienso a los dioses, cásate y disfruta en esta vida sino perecerás como tus padres". Conversión y martirio de Crista y Calixta Después de esto, Saprizio llamó a dos hermanas Crista y Calixta quienes, poco antes habían apostatado y les ordenó: "Así como vosotras abandonasteis la vanidad y la superstición cristiana y ya adoráis a los dioses invictos, por lo cual os recompensé; ahora debéis inducir a Dorotea a renunciar de su necedad, os premiaré con mejores regalos". Llevaron a su casa a Dorotea y trataron de persuadirle: "Acepta lo que te dice el juez, y te librarás del peligro de las penas como nosotras. No desperdicies tu vida con los tormentos y la muerte". Dorotea, con dulzura, les reprochó: "Oh, si escuchaseis mi consejo, os arrepentiríais de haber ido tras los dioses falsos, pero el Señor es bueno y misericordioso hacia quienes se convierten a Él de todo corazón". Crista y Calixta se conmovieron: "Pero si ya hemos

Ver en Santopedia

Otros santos del mismo día